4 Consejos para gamificar en las PYMES

El crecimiento de la gamificación permite aplicarse a muchas más áreas además del cliente final. La Gamificación en el entorno de trabajo no está reservada, solo, a las empresas multinacionales y grandes compañías. ¿Por qué no lo aplicamos también a las pymes?

Las pequeñas y medianas empresas de nuestro país pueden beneficiarse de estas técnicas, no sólo en la venta de producto, sino en la mejora de la productividad y bienestar laboral de sus trabajadores. Pero, ¿cómo aplicamos la gamificación de forma correcta?

  1. Definir los objetivos y las tareas para alcanzarlos

En primer lugar, se debe tener claramente identificado y definido el objetivo que se persigue y ver si la Gamificación nos puede ayudar a conseguirlo. No se trata de aplicar la Gamificación porque esté de moda o simplemente porque sepamos que puede ayudar al éxito de la organización, sino tener muy claro para qué queremos implantar el proceso y qué resultados esperamos de él (incrementar las ventas, dar a conocer mejor nuestro producto, generar motivación en los empleados, mejorar la formación de nuestros equipos, etc.). Estos resultados tienes que ser siempre medibles.

  1. Diseñar el juego

Una narrativa buena, que cree un aliciente y una motivación a los trabajadores. Esta es probablemente la clave para el éxito, y es donde la creatividad puede determinar lo implicados que los empleados estén en el juego. La narrativa tiene que entretener pero también aportar un sentido a esas tareas a realizar, relacionado con la competitividad, el reconocimiento y la superación.

 

  1. Plataforma del juego

Pueden ser incluso papel y lápiz, cartas o cualquier otro soporte capaz de cumplir los objetivos de seguimiento.

Una buena plataforma del juego, permite que tanto los jugadores como los directivos puedan llevar el seguimiento del juego y el desempeño de cada jugador. Habitualmente un software capaz de medir cada tarea realizada y representar el estado del jugador en el entorno del juego.

 

  1. Medir y analizar

Extraer los resultados y analizar las diferencias de rendimiento sobre la situación previa y posterior a la realización de la acción de gamificación. Hay que gestionar la iniciativa, monitorizar la motivación y medir la mecánica de forma continua. Sin olvidar, claro está, tomar nota del feedback que den los propios jugadores.

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