La economía de compartir

¿Os imagináis poder confiar completamente, a personas que no conocemos, nuestras posesiones más valiosas o nuestras experiencias personales?

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Quiero decir, poder invitar a cenar a nuestras casas a extraños, compartir coche con ellos (y por tanto gastos), dejarles a nuestros perros, etc. No tendría por qué sorprendernos si tuviéramos claro que uno de los principios básicos de la economía es que los seres humanos vendan bienes y servicios entre sí y satisfagan de esta forma sus necesidades básicas, pero…sorprende.

La “economía de compartir” se ha convertido en una realidad en EE.UU, creando un nuevo concepto de propiedad. Además se ha adoptado una filosofía de compartir en lugar de poseer, y son numerosas la empresas que se han involucrado en este comportamiento que habría sido, me atrevo a decir, temerario cinco años atrás.

Una de estas empresas es Lyft, compañía que te ayuda a conseguir acompañantes  de viaje y que permite a cualquiera convertir su coche en un taxi ad hoc, (podríamos asemejarlo a Uber y todos sabemos el problema que está creando con su implantación en España). Hoy en día, Lyft ha recaudado 333 millones de dólares en fondos de riesgo y es considerado uno de los principales participantes en la llamada economía de intercambio. En EE.UU se está dispuesto a dar la bienvenida a todos aquellos que quieran alojarse en nuestra habitación (Airbnb.com), dejar a nuestros perros en una familia de acogida (dogvacay.com), cenar en el salón de cualquiera que nos haga la cena (eatfeastly.com) alquilar nuestros coches (relayrides.com y getaround.com), nuestros barcos (Boarbound), nuestras casas (homeaway.com) e incluso nuestras herramientas eléctricas.

Y es que la gente está cansada de derrochar y además la situación económica actual no lo permite, y quiere conectarse con los demás de forma útil. Y es que en esto radica la economía de compartir. No es sólo un avance económico, sino un paso radical en la economía de persona a persona y en su confianza. Una confianza y conexión interpersonal que la mayoría de estas empresas de las que hemos hablado, trata de maximizar. Y es que los límites e intereses de la economía compartida se protegen de forma rígida a través de un sistema centralizado. Si alguna vez has sido sorprendido conduciendo por encima del límite de velocidad, no podrás alquilar un coche en RelayRides. Los conductores de LYFT deben pasar una verificación de antecedentes y ser aprobado por un tutor  que juzga a los solicitantes, no sólo en la capacidad de conducción, sino en la personalidad. Los afiliados a DogVacay pasan por un proceso de investigación de cinco pasos que incluye videos de entrenamiento, pruebas y una entrevista telefónica, etc.

Por tanto, la “economía de compartir”, es un éxito que sigue al alza sin pasar desapercibido por los reguladores, que ya han comenzado a poner trabas a un servicio que dicen, disminuye la recaudación de impuestos.

Para algunos, algo imposible para establecerse legalmente en España, para otros, un paso interesante para la innovación social, con nuevas fórmulas de consumir y compartir y que serviría para el progreso y la mejora de la gente. ¿Y para ti?

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